lunes, 25 de mayo de 2009

EL LOCO Por Jose Roversi

Te quiero comentar una cosa que he visto muchas veces a lo largo de mi vida.

Empiezas a cambiar. Dejas hábitos destructivos, tu propones purificar y vigorizar tu cuerpo.

Modificas tus hábitos alimenticios, llevas una dieta saludable, equilibrada, fresca. Te mantienes hidratado.

Tu condición física mejora, tu cuerpo responde agradecido y te entran deseos de ejercitarlo. Empiezas a dar largas caminatas por el parque o la montaña, vas a nadar al mar.

Tu vida sexual se revitaliza, te sientes mas unido a tu pareja.

Empiezas a disfrutar de un nuevo estado de sencilla armonía, de paz interior. Te encuentras, por primera vez en años, a gusto estando solo contigo mismo y con los demás.

Los cambios se reflejan, también, en la forma en que te relacionas con los demás. No te sientes incómodo o amenazado por la presencia de otros. No sientes envidia, odio o ira. Sientes un sincero y renovador impulso de colaborar con los demás, de compartir experiencias, conocimientos y reflexiones. Tus sentimientos se han simplificado en uno solo: sentirte bien.

Tu mente se activa, empiezas a crear, a visualizar nuevos proyectos, ideas, retos. Y los materializas.

¿Y que piensan algunos al ver la nueva persona en que te has convertido?

ESTA PERSONA SE HA VUELTO LOCA. AHORA VA DE SALUDABLE Y ESPIRITUAL. SE CREE UN GURÚ.

Bueno, si eso es estar loco, entonces bienvenida sea la dulce locura.

La vida sana, la visualización, la creación de una nueva realidad individual, de aprovechamiento pleno de nuestras capacidades y dones, no es asunto de yoguis, avatares o místicos. Es un derecho y un deber hacia nosotros mismos.

Es solo cuestión de intentarlo. Los resultados nos sorprenderán.